lunes, 15 de junio de 2020

Kasai Rex

Figura coleccionable de un Kasai Rex.
Por Daniel Galarza Santiago

El Kasai Rex es un presunto dinosaurio carnívoro que habita en alguna parte de la actual República Democrática del Congo. Es catalogado por la mayoría de los criptozoólogos como un pseudocríptido que parece fascinar más a los creacionistas y los fans de leyendas por internet, que a los criptozoólogos que intentan vender una imagen de su campo más cercana a la ciencia y alejada de los magufos. Se supone que fue "visto" por primera (y hasta donde sabemos, única) vez en 1932, según reportó una nota del Rhodesia Herald en aquella época. De acuerdo al artículo, el terrateniente sueco John Johnson viajaba, junto a su sirviente, en el valle de Kasai, en el antiguo Congo Belga. En el viaje, Johnson y su sirviente avistaron un rinoceronte e intentaban pasarlo sin alterarlo; pero justo en ese momento, una clase de lagarto gigante aparecería de entre los árboles atacando al desprevenido mamífero. Johnson caería desmayado mientras que su sirviente saldría huyendo. Para cuando recobró el conocimiento, Johnson se encontraría con esta criatura alimentándose del rinoceronte. 

Johnson describió al reptil como "rojizo de color, con franjas negruzcas", con una mandíbula enorme con varios dientes, de unos 13 metros de largo y patas gruesas que le recordaba a los leones, que están adaptados a la velocidad. Johnson admitiría que el animal parecía nada menos que un Tyrannosaurus rex, aunque con el tiempo también se ha sugerido que podría ser un varano gigante o un Tarbosaurus. Como no es sorprendente, la historia del Kasai Rex ha sido poco aceptada, incluso por parte de la comunidad de criptozoólogos, relegándolo a la curiosa clasificación del "pseudocríptido". Pero, ¿cómo podemos estar casi seguros que el Kasai Rex no existe? Por más que nuestro corazón desee un Jurassic Park en el Congo, la historia de este monstruo tiene todos los elementos identificables de una broma.


En primer lugar, no existe registro de algún dinosaurio o cualquier otro lagarto que haya existido alguna vez en el Congo con el tamaño suficiente para atacar un rinoceronte (el T. rex vivió en lo que hoy es América del Norte, bastante lejos del Congo). Es cierto que en África se han encontrado los dinosaurios terópodos más grandes, como Carcharodontosaurus y Spinosaurus, así como depredadores de menor tamaño, como el Chenanisaurus de Marruecos, pero estos dinosaurios, hasta donde sabemos, habitaron muy en el Norte de lo que hoy es África, para nada cercano a la actual República del Congo. Y eso sin mencionar que tienen más de 66 millones de años extintos, según lo que sabemos. 

En segundo lugar, no se tienen evidencias de la existencia del tal John Johnson (en ocasiones escrito "Johanson"). Es bastante curioso que un testigo de algo parecido al T. rex solo llamara la atención de un único periódico no muy popular. Se supone que existen dos fotografías que evidencian la historia de Johnson, pero ambas han sido catalogadas como vulgares fraudes.


La primera muestra un T. rex típico de las primeras películas de dinosaurios de stop motion, presuntamente alimentándose de un rinoceronte,  fácilmente comparable con el "dinosaurio" de la película The Ghost of Slumber Mountain (1918), también parecido al T. rex en The Lost World (1925) o con The Valley of Gwangi (1969). Para Richard Freeman, director zoológico del Centro de Zoología Forteana, el mejor candidato es el T. rex de la película Dinosaurus! (1960)[1].  La segunda (presuntamente más antigua que la anterior) parece mostrar solo un varano en una clase de río o pantano; lo más seguro, como algunos aseguran, es que se trata de una foto de un varano pegada a un paisaje con un rinoceronte muerto, ya que el animal aparece demasiado blanco y brillante en contraste con todo lo demás.


Tampoco es sorprendente que no exista un solo indicativo ecológico o biogeográfico de un depredador de ese tamaño, que desplazaría poblaciones enteras tanto de presas potenciales como de otros depredadores. Hasta donde sabemos, no existe alguna leyenda o mito regional que haga referencia a una criatura como la descrita en 1932, por lo que puede fijarse ese año como el nacimiento de este mito.

Kasai Rex, aunque divertido, está catalogado como una de las mayores fantasías de la criptozoología, sostenida con mucho énfasis por un grupo curioso dentro de esta pseudociencia: los criptozoólogos creacionistas, ansiosos por demostrar que los dinosaurios coexistieron con los humanos. Así, el sitio creacionista True Authority[2] concluye con la clásica apelación a la ignorancia que tenemos sobre el mundo salvaje africano mezclado con el cliché de los programas de misterio del "usted tiene la última opinión":

La credibilidad del Kasai Rex queda para que el lector decida. Las regiones de África central, específicamente el pantano de Likouala, una región que cubre un área del tamaño de Florida, aún permanece en un 80% sin explorar. Los informes de dinosaurios continúan saliendo de estos lugares, y hasta que hayamos buscado adecuadamente en esta tierra de lo desconocido, esta tierra ubicada en el "Continente Oscuro", es posible que nunca sepamos si la figura más popular del mundo de los dinosaurios todavía camina por la tierra hoy.
Entrada revisada por Fernando Jorge Soto Roland, Roberto Díaz Sibaja y Luis Ruiz Noguez.

Véase también: Burrunjor; Creacionismo y 'ciencia' creacionista; Dinosaurios y humanos coexistiendo; Emela-ntouka; Gauarge; Gigantopitecus; Iguanodón de Nueva Guinea; Kawuk; Kongamato; Mapinguari; Mbielu-Mbielu-Mbielu; Megalania; Megalodón; Mokele mbembe; Monstruo de Arica; Muhuru; Nessie; Ngoubou; Nguma-monene; Reportes de mamuts vivos; Ropen; Tilacino.


Otras referencias


"Expediente Nessie", podcast DinoBusters, con Francesc Gazcó (el Pakozoico), Daniel Vidal y Carlos de Miguel.

"La segunda foto Kasai Rex", por Richard Freeman, traducción por Luis Ruiz Noguez, blog Marcianitos verdes.

"Kasai Rex", Wikipedia.


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Última actualización 21/06/2020.

jueves, 4 de junio de 2020

Anand, Abhigya

Por Daniel Galarza Santiago

Abhigya Anand es un adolescente indio presentado como el "astrólogo más joven del mundo" o el "niño genio de Karnataka", practicante de astrología india, graduado a los 14 años en "microbiología ayurvédica" y doctorado en "astrología financiera", todo por la Universidad Maharishi Veda Vyasa. 

Saltó a la fama mundial a mediados del 2020 por haber profetizado, desde agosto de 2019, la pandemia de COVID-19. Abhigya ha sido fuertemente promocionado en la India como un niño vidente por medios como Punjab Kesari y Navodaya Times, reproduciendo notas similares desde abril del 2020 al inglés y el español otros medios populares como Daily Mail o El Heraldo, respectivamente.

De acuerdo al portal de fact-checking indio Newschecker.in, el reclamo de la supuesta profecía de la pandemia proviene de un video donde se asegura un "peligro severo para el mundo de noviembre de 2019 a abril del 2020", lo que es demasiado general o ambiguo, como cualquier otra profecía basada en cualquier método de adivinación. Anand ha ofrecido varias fechas para el fin de la pandemia, primero entre el 29 o 31 de mayo, para luego asegurar que terminará en julio de 2020. También ha profetizado que a finales del 2020 comenzará una nueva catástrofe mundial que seguirá hasta marzo del 2021. Si no se detiene la violencia contra los animales, asegura Abhigya, habrá un terremoto en los próximos meses (o algún día, seguramente).

Véase también: Astrología india; COVID-19 y pseudociencia; Infodemia. 

Fuente

* "The thrombosis myth that won’t die… and five other popular fact-checks from the CoronaVirusFacts Alliance", COVID-19: Poynter Resources.

Entrada anterior: Análisis transaccional.

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domingo, 3 de mayo de 2020

Paleovisitas

Por Daniel Galarza Santiago

La teoría de los astronautas del pasado afirma que la Tierra ha sido visitada por extraterrestres desde tiempos antiguos. Los ufólogos a menudo exponen esta idea como un hecho más que como una hipótesis improbable, denominándola también como la hipótesis de las paleovisitas. Tal hipótesis es pseudohistórica, pues ignora y contradice el conocimiento arqueológico bien establecido sobre las antiguas civilizaciones, y está lejos de ser una idea que sobreviva a la navaja de Occam.

Véase también: AASRA, Astroarqueología, Astronautas del pasado, Georgeo Tsoukalos, Erick von Daniken.

Entrada anterior: Palenque.

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Última actualización 27/05/2020

martes, 21 de abril de 2020

Negación del COVID-19

Por Daniel Galarza Santiago

La negación del COVID-19 es el tipo de negacionismo formado por el conjunto de hipótesis y teorías de la conspiración que niegan la evidencia convincente de la existencia de la enfermedad COVID-19, de la existencia del virus SARS-CoV-2, de la pandemia causada por el virus SARS-CoV-2 en 2020, y/o que el SARS-CoV-2 cause el COVID-19. Los negacionistas se han presentado en las distintas clases sociales, y en distintos países, desde ciudadanos desconfiados de las autoridades nacionales y los medios de comunicación, hasta promotores de pseudoterapias como el MMS/ Dióxido de Cloro o la plata coloidal, influencers convencidos de la medicina alternativa o políticos populistas como el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro[1]. También hay algunos chiflados con kilometraje que se han unido a las voces negacionistas, tales como David Icke, Robert Kennedy Jr., Luc Montagnier, Bob Sears, Chinda Brandolino, Alex Backman y la revista DSalud, solo por contar algunos (nótese que, con excepción de David Icke, estos magufos también son activos antivacunas). Los promotores de la negación y las teorías del conspiravirus son llamados ahora en redes sociales: "covidiotas" (del neologismo inglés "covidiot").

Conocimiento básico del COVID-19


El consenso científico establece que el SARS-CoV-2 es un virus nuevo detectado por primera vez en Wuhan, China, por lo menos desde diciembre del 2019, producto de la zoonosis entre humanos y posiblemente murciélagos, teniendo a los pangolines como intermediarios entre las especies. Todo indica que el virus se originó en los mercados húmedos en Wuhan, donde se encontraban en venta animales salvajes para su consumo y para remedios de la medicina tradicional china. Este virus es un miembro de la familia de los denominados coronavirus, y es causante de la enfermedad COVID-19. El SARS-CoV-2 es un virus altamente contagioso, por lo que rápidamente se propagó por todo el mundo a principios del 2020, convirtiéndose en una pandemia que colocó al mundo en situación de desastre natural y crisis económica. Las medidas básicas para evitar el contagio son relativamente sencillas para el común de las personas: lavarse las manos adecuadamente, evitar aglomeraciones y estar demasiado cerca unos de otros practicando la sana distancia (aproximadamente 1.5 m de distancia), usar mascarillas o cubrebocas especialmente en espacios cerrados y permanecer en casa hasta que las autoridades sanitarias establezcan el fin de la cuarentena. 

Los síntomas del COVID-19 pueden ser dolor de garganta, fiebre, tos y (en casos graves) dificultad para respirar (parece ser que un alto porcentaje de los infectados puede ser asintomático), y ante la sospecha de estar contagiado, la recomendación es permanecer en cuarentena en casa; si se presentaran complicaciones, la recomendación es llamar a los servicios de salud y esperar, no salir y arriesgar a otros. 

Hasta la última actualización de esta entrada, la pandemia por COVID-19 supera los 90 millones de infectados y más de 1.9 millones de muertes en todo el mundo; se estima que alrededor de un 5% de los contagiados pueden llegar a agravarse. La muerte se presenta, principalmente, porque el COVID-19 puede complicarse hasta generar neumonía, aunque algunos estudios comienzan a mostrar que el coronavirus puede causar daño en otros órganos, como el corazón, el hígado, el intestino y el cerebro[2]. El grupo de riesgo abarca ancianos,  fumadores, mujeres embarazadas o lactantes, personas obesas y/o con enfermedades crónicas, y personas con un sistema inmune comprometido, aunque no existe un grupo de personas que no pueda contagiarse o que no esté en un grado de riesgo. Las desigualdades económicas en algunos países, como EEUU, han causado que la pandemia se propague principalmente en personas de clase baja, usualmente afrodescendientes, latinos e inmigrantes, que en general se ven obligados a trabajar en tiempos de cuarentena, a menudo con pocas garantías de salubridad en sus trabajos.

Aun existen varias líneas de investigación abiertas sobre los orígenes, modos de contagio, tratamiento, y (obviamente) la vacuna para combatirlo, así como diversas cuestiones sobre los efectos económicos, ambientales, sociales, bioéticos, políticos y educativos de la pandemia. En diciembre del 2020 comenzaron las campañas de vacunación en varios países, luego que vacunas como la producida por Pfizer-BioNTech, la rusa Sputnik V, la alemana Cure Vac, Oxford-Aztra Zeneca y Moderna demostraran un alto grado de efectividad y seguridad (aún existen dudas legítimas de las últimas cinco, ya que aún se espera de la publicación de resultados revisados por pares). Para preocupación de muchos, se han detectado distintas variedades del COVID-19, fenómeno totalmente esperable en un virus tan contagioso (aumentando así las probabilidades de mutar), siendo la variante identificada en Reino Unido la que ha demostrado ser aún más contagiosa. Se han identificado otras variantes en Sudáfrica y Japón, aunque no se espera que estas y otras futuras variantes no puedan ser prevenidas por las vacunas ya en circulación.

Aunque aún exista mucho qué aprender sobre el nuevo coronavirus, es un hecho que la ciencia ha acumulado importantes conocimientos en distintos campos sobre el mismo, los cuales sirven de base para nuevas investigaciones para paliar la pandemia y prevenir contagios.


Varias formas de negar el coronavirus



Los negacionistas presentan variadas razones, excusas, y teorías para negar algunas partes o todo el conocimiento científico sobre la pandemia de COVID-19. Algunas de las siguientes afirmaciones quedaron en el olvido conforme avanzaba la pandemia en 2020, mientras otras siguen siendo virales en redes sociales y sitios web:

  • La pandemia de COVID-19 es un invento mediático para controlar a las masas (inserte aquí su responsable preferido: el gobierno de China, Donald Trump, Rusia, el gobierno de Israel, los neoliberales, los socialistas, Bill Gates, los masones, el Nuevo Orden Mundial).
  • Es todo una conspiración para hacer que caiga el capitalismo, colapse la economía e instaurar el marxismo cultural (inserte nuevamente su responsable preferido: George Soros, China, Rusia, el Nuevo Orden Mundial).
  • No existen pruebas de la existencia del SARS-CoV-2, de su aislamiento, purificación y secuenciación, y por tanto, tampoco hay pruebas de la eficacia de los métodos de diagnóstico (alegato similar al que presentan algunos negacionistas del sida) ni de vacunación. 
  • El SARS-CoV-2 en realidad no existe, sino que son las ondas electromagnéticas de las antenas 5G las que están enfermando a medio mundo. El COVID-19 en realidad es un exosoma influido por la contaminación electromagnética causada por este tipo de antenas con el fin de enfermar a la población (aquí vamos de nuevo con los sospechosos: China, Rusia, EEUU, el FMI, el Banco Mundial, los Rockefeller, los Rothschild, la ONU con la agenda 21, el Nuevo Orden Mundial).
  • El SARS-CoV-2 en realidad es un parásito y no un virus, que puede curarse con "terapia de electromagnetismo y nanotecnología", junto a remedios caseros (como asegura el curandero venezolano Sirio Quintero, respaldado por el dictador Nicolás Maduro).
  • Sí existe el COVID-19, pero se han exagerado las cifras de contagios y muertos en el mundo (los modelos epidemiológicos, de hecho, estiman que por cada caso confirmado, puede haber de 6 a 10 casos sin confirmar). 
  • Existe el COVID-19, pero puede curarse fácilmente con dióxido de cloro, vitamina C, terapia magnética, plata coloidal, o algún otro producto milagro.  
  • Existe el SARS-CoV-2, pero no es un virus que mutara de forma natural, sino que es una creación de laboratorio que se salió de control o fue usado como arma biológica (los sospechosos habituales ya los conoce).
  • El COVID-19 en realidad no es peligroso y si lo es, solo afecta a personas ancianas y con enfermedades crónicas. La cuarentena es, por lo tanto, innecesaria.
  • La cuarentena es innecesaria porque afecta la vida cotidiana y la economía. Lo mejor sería continuar con la actividad cotidiana, solo teniendo en cuenta las medidas de higiene y sana distancia.
  • El uso de cubrebocas es innecesario e incluso es perjudicial, porque puede ser dañino al impedir la correcta respiración, causando hipoxia falta de oxígeno (alegato estrella de los anticubrebocas).
  • La pandemia es un castigo de Dios por los pecados del aborto, la eutanasia y/o el matrimonio igualitario. Por tanto, es un evento sobrenatural y no un desastre natural con causas sociales propias. El COVID-19 puede ser derrotado con la fe y la oración.
  • La cuarentena es un pretexto del gobierno mundial para separar a las familias y evitar que los fieles vayan a misa.
  • No existe el COVID-19, en los hospitales se está orquestando un genocidio para robar el líquido sinovial de las rodillas porque es más caro que el oro o el platino.


Negación del COVID-19 y antivacunas


La relación entre el movimiento antivacunas y los distintos negacionistas del COVID-19 era algo esperable, que muchos profesionales de la salud atentos a la infodemia ya suponían que surgirían. Era evidente debido a que las fuentes de ambos grupos son las mismas: la conspiranoia y los fake news. El Dr. David Gorski escribe[3], en el blog Science-Based Medicine:
Ambos grupos de teóricos de la conspiración comparten una intensa desconfianza hacia el gobierno, particularmente los CDC y la FDA. Ambos comparten una desconfianza igualmente intensa hacia las grandes farmacéuticas, mientras que fetichizan la libertad individual por encima de todo lo demás, con antivacunas invocando "libertad de salud" y "derechos de los padres" y negadores de COVID-19 invocando autonomía corporal absoluta y el "derecho" a hacer lo que quieran, incluyendo violar el distanciamiento social. Las creencias de ambos grupos tienen sus raíces en las teorías de la conspiración, y la teoría de la conspiración central del movimiento antivacunas es que el gobierno, la gran industria farmacéutica, y la profesión médica tiene evidencia de que las vacunas causan autismo y daño pero lo están encubriendo, y las creencias de los negadores de COVID-19 están basadas en una o más de varias teorías de conspiración... Ambos tienen una tendencia a la negación de la teoría de los gérmenes, trabajando felizmente bajo el engaño de que, debido a que son tan "saludables", porque viven estilos de vida tan ejemplares, hacen ejercicio y comen los alimentos "correctos", tiene sentido que los negadores de COVID-19 no piensen que  el COVID-19 es una amenaza para ellos o sus seres queridos, así como los antivacunas tampoco piensan que las enfermedades prevenibles por vacunación son una amenaza para ellos y sus seres queridos.
Gorski también anota la falta de responsabilidad social y el individualismo egoísta de estos grupos como algo distintivo, pues ninguno está interesado en el daño que causan sus acciones. Desde inicios de abril del 2020 se han presentado manifestaciones para "reabrir la economía" y poner fin a la cuarentena; inicialmente, las manifestaciones solo se habían presentado en  EEUU, aunque ya se cuentan con manifestaciones similares en Reino Unido, Alemania, Francia, España, México, Argentina y Brasil. En los casos de EEUU y Brasil, las marchas han sido apoyadas por sus respectivos presidentes, Donald Trump y Jair Bolsonaro. 

Los menifestantes muestran los mismos reclamos que los antivacunas en otro tiempo:  "No consiento", "No cumplo", "Dame libertad o dame la muerte", haciendo hincapié en su supuesto derecho a decidir sobre su cuerpo (ignorando que su derecho entra en contradicción con el riesgo de convertirse en un agente de contagio e infectar a otros); por su parte, los medios de comunicación, influencers y políticos que promueven el negacionismo y exigen "reabrir la economía", apelan a la libertad de expresión (ignorando nuevamente que la libertad de expresión no te justifica para poner en riesgo a otros); se alega que el COVID-19 en realidad no es tan peligroso, que solo afecta a un grupo de riesgo muy pequeño que son innecesarios para la reactivación económica (como los ancianos), que es menos letal que una gripe o que puede ser tratada con suplementos y productos milagro que "refuerzan el sistema inmune" (y que convenientemente suelen vender estos negacionistas) o que es preferible enfermarse para adquirir inmunidad natural; todo esto no son más que tácticas propias de los movimientos antivacunas utilizadas en sus protestas, refiriéndose a otras enfermedades como la influenza, el sarampión o la tuberculosis. 

Es curioso que las manifestaciones apelen a reactivar la economía y al potencial desastre si no se hace lo más pronto posible, ya que una pandemia que empeora por no mantener las medidas sanitarias podrían causar un colapso económico aún peor. El argumento es notablemente similar al de los negacionistas del calentamiento global, pues mitigar las políticas ambientales solo agravará la crisis climática, lo cual se traducirá en una peor crisis económica, con políticas más restrictivas en el futuro si se postergan a mediano o largo plazo.

Otro punto común entre negacionistas del COVID-19 y los antivacunas en tiempos de la pandemia, es su curioso apoyo en utilizar ciertos fármacos no recomendados (y con riesgos comprobados) como tratamiento o como paliativo, tal como escribe Gorski:
Específicamente, ambos han abrazado la promoción del medicamento antipalúdico e inmunomodulador hidroxicloroquina ± el antibiótico azitromicina como cura milagrosa para COVID-19 por el "valiente médico inconformista" francés Didier Raoult, Donald Trump, el Dr. Mehmet Oz y los aliados de Trump en el prensa.
La azitromicina es un antibiótico (no antiviral), y la hidroxicloroquina es un antimalárico usado también para la artritis y el lupus. Los estudios sobre la efectividad de la hidroxicloroquina (sola o en combinación con la azitromicina) para el tratamiento del COVID-19 siguen siendo pocos y exigen mayor investigación, pero debido a la presión social, en EEUU y Francia se cuenta con uso limitado de hidroxicloriquina para casos graves, en la espera de confirmación de su efectividad contra el COVID-19. Un estudio no aleatorio realizado por Magagnoli y colaboradores[4], con 368 hombres contagiados de coronavirus no solo no mostró beneficio alguno de la hidroxicloroquina, sino que alrededor del 28% de las personas que recibieron la hidroxicloroquina murieron, en comparación con el 11% que murieron por los tratamientos estándar. Por si fuera poco, se sabe que éstos son fármacos que pueden presentar efectos secundarios graves. Una versión actualizada[5] del citado estudio concluye que

no encontramos evidencia de que el uso de hidroxicloroquina, con o sin azitromicina, redujera el riesgo de ventilación mecánica en pacientes hospitalizados con Covid-19. Se identificó una asociación de aumento de la mortalidad general en pacientes tratados con hidroxicloroquina sola. Estos hallazgos destacan la importancia de esperar los resultados de estudios prospectivos, aleatorizados y controlados en curso antes de la adopción generalizada de estos fármacos.

El por qué los antivacunas se muestran favorables a estos fármacos, puede ser debido a que son de patente libre, por lo que Big Pharma gana menos con estos que lo que ganará con una futura vacuna. Es evidente que los negacionistas del COVID-19 hacen cherry-picking, seleccionando información que parece favorecer sus creencias y descartando o ignorando cualquier dato que no lo favorezca.

Un último punto en común entre ambos movimientos, señalado por Gorski, es que los dos son un foco potencial de infección. Los antivacunas han "resucitado" enfermedades que antes estaban erradicadas, como el sarampión, y los manifestantes en favor de "reabrir América" son un excelente punto para el contagio seguro, lo que también serán sus propuestas si llegan a ser legitimadas por los gobiernos estatales:
Me temo que esta alianza entre COVID-19 y el movimiento antivacunas, con su fecundación cruzada de retórica y táctica, particularmente cuando está impulsada por fondos y apoyo de varios grupos políticos que presionan para "reabrir América", tiene el potencial de hacer mucho peor a la pandemia de lo que tendría que ser.
Gorski señala que tal vez esto último sea un punto positivo después de un tiempo, una vez quede claro el peligro y cuánto puede afectar una enfermedad de esta clase. 

El efecto Bolsonaro


El 24 de marzo del 2020, el presidente ultraderechista de Brasil, Jair Bolsonaro, apodado por The Intercept como "el negacionista del coronavirus más poderoso del mundo", pronunció un discurso televisado a nivel nacional donde, en plena contradicción con su Ministerio de Salud, sus alcaldes y gobernadores, y las autoridades sanitarias internacionales, criticó las medidas de distanciamiento social y cierre de empresas no esenciales, acusándolas de ser un crimen que atenta contra la economía nacional; también recomendó hidroxicloroquina para tratarse, culpó a la prensa de provocar histeria, e invitó al pueblo brasileño a volver a sus labores normales. Bolsonaro se volvería a pronunciar un día después, insistiendo en sus declaraciones anteriores y burlándose de quienes consideraban que la vida era más importante que la economía.

Para el 25 de marzo, según narra Bruno Sousa para The Intercept Brasil:

Ayer salí de la casa para comprar algunas cosas que necesitaba. Encontré todo el comercio abierto. Al pasar por bares, panaderías, talleres mecánicos, me las arreglé para escuchar las conversaciones. No había otro tema: todos hablaban sobre el coronavirus y el discurso del presidente. 

Hasta ayer, pocas tiendas abrieron aquí. Y había menos gente en la calle de lo habitual. Vivo en un área simple, entre la favela y el asfalto. Aquí hay tiendas de ropa, algunos bares, cafeterías y talleres mecánicos y, por supuesto, pequeñas iglesias evangélicas. 

Después de los ataques de Bolsonaro en la prevención de la salud pública, encontré aceras más llenas, con muchas personas mayores, incluida la mayoría de los hombres. No tanto como antes de la epidemia, pero estaba claro que muchas personas se sentían empoderadas para reanudar la vida normal a través del discurso del presidente. Después de todo, si la mayor autoridad del país está diciendo que se haga general, ¿quién soy yo para decir lo contrario?
Después de los discursos erróneos de Bolsonaro también comenzaron a darse pequeñas protestas en varias ciudades de Brasil. El efecto de una autoridad tan nociva como Bolsonaro aún no se conoce del todo, y solo conforme avanza la pandemia en aquel país sabremos los resultados, que no apuntan a ser mejores que otro presidente que ha mostrado su apoyo a las manifestaciones en su propio país: Donald Trump.

Así, el negacionismo del COVID-19 comienza a posicionarse, junto a la negación del calentamiento global, del lado del ala derecha, con políticos y activistas abiertamente conservadores conformando parte de sus principales voceros (un punto confirmado por encuestas en EEUU, donde alrdedor del 56% de los republicanos consideran la pandemia como grave, frente a más del 70% de los demócratas) [6]. Comparten las mismas tácticas que las protestas antivacunas y amenazan con tener resultados tan desastrosos como estas otras manifestaciones del negacionismo.

Como resulta lógico, cualquier variante de la negación del COVID-19 es potencialmente letal, como lo han probado los lamentables casos de negacionistas muertos durante la pandemia. En julio del 2020, el portal Redacción Médica informó de un joven de 30 años que había fallecido después de hacer una "fiesta COVID"; en septiembre se supo del fallecimiento del exconsejal estadounidense Tony Tenpenny a causa de coronavirus, luego de meses de publicar twits negacionistas donde aseguraba que la CDC y la OMS eran "asnos mentiros"; en octubre, el influencer ucraniano Dimitri Stuzhuk falleció por COVID-19, después de vacacionar en Turquía. En su última publicación en Instagram, tres días antes de fallecer, puede leerse: "yo también pensé que no había Covid, hasta que enfermé. ¡La covid-19 no es efímera!"; a finales de diciembre, amigos cercanos del cantante mexicano Armando Manzanero informaron que no creía en la existencia de la enfermedad. Fue durante ese mismo mes que su salud se vio severamente deteriorada por el COVID-19, falleciendo el 28 de diciembre por complicaciones asociadas a esta enfermedad.

Entrada revisada por Manuel Corroza Muro.

Véase también: 5G; Antimascarillas/Anticubrebocas; Bill Gates; Conspiravirus; COVID-19 y pseudociencia; Hidroxicloroquina y COVID-19; Infodemia;  Movimiento antivacunas; Negacionismo.

Fuentes




* "The proximal origin of SARS-CoV-2", por Kristian G. Andersen, Andrew Rambaut, W. Ian Lipkin, Edward C. Holmes y Robert F. Garry, Nature Medicine, vol. 26, Marzo 2020.

* "How does coronavirus kill? Clinicians trace a ferocious rampage through the body, from brain to toes", por Meredith Wadman, Jennifer Couzin-Frankel, Jocelyn Kaiser y Catherine Matacic, Science’s COVID-19 reporting , Science.





Otras referencias


* "COVID-19 Aspectos biológicos, clínicos y sociológicos: una revisión", por Manuel Corroza Muro, Laura Camila Naranjo Barreto, Tomás Schmauck-Medina, Hermán Esteban Vega y Miguel Antonio Romero, Nullius in verba website.

* "El virus de la COVID-19 ni se creó ni se escapó de un laboratorio", por Antonio Figueras Huerta, Beatriz Novoa y Fernando González Candelas, The Conversation.

* "La imparable propagación del conspiravirus", por Luis Alfonso Gámez, El Correo.


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Última actualización 11/01/2021.

domingo, 5 de abril de 2020

La dama de marrón


Por Daniel Galarza Santiago

La dama de marrón o el fantasma de la dama de marrón de Raynham Hall es una fotografía tomada 1936 y se considera una de las mejores y más claras pruebas de fantasmas, tomada por Hubert C. Provand e Indre Shira. Como es bien sabido, las tierras inglesas llenas de castillos, palacios y cementerios con siglos de antigüedad, son una parada obligatoria de cualquier turista de lo paranormal. La casa de campo de Raynham Hall podría ser uno de los primeros lugares en visitar, ya que se dice, el lugar está plagado de fantasmas. Algo curioso de este lugar embrujado es que la aparición de su icónico fantasma ha ido en declive desde 1936, algo como las apariciones del monstruo del Lago Ness, que se volvió cada vez más difícil de ver una vez sus más populares fotografía fueron desenmascaradas.

Los entusiastas de los fantasmas aseguran que la dama de marrón es el fantasma de Lady Dorothy Walpole, la hermana con temperamento agresivo de Robert Walpole y segunda esposa de Charles Twonshend. Robert Walpole es considerado de facto como el primer Ministro de Gran Bretaña*, y Charles, o el segundo vizconde de Twonshed, se desempeñó como Secretario del Estado del Norte por una década. Se cuenta que el vizconde Twonshed sorprendió a Lady Dorothy en una infidelidad, encerrándola en la casa de campo de Raynham Hall hasta la muerte de la rebelde Dorothy a causa de viruela en 1726.

Hacia 1835, durante una reunión de navidad, la señora Lucia C. Stone reportó lo que dos de los invitados habían visto: una "dama de marrón", es decir, la aparición de una mujer con un vestido de color marrón. Los testigos habían sido el Coronel Loftus y un hombre de apellido Hawkins. El Coronel dijo haber visto al fantasma en dos ocasiones, sintiéndose atraído por las cuencas de los ojos que estaban vacías en el rostro del espíritu. Tras este avistamientos, algunos miembros del personal abandonaron Raynham Hall permanentemente. El fantasma, supuestamente, también fue visto por Frederick Marryat (popular novelista y amigo de Charles Dickens), según comentó su hija en 1891.

Hacia 1926, el hijo de Lady Townshend y su amigo vieron el fantasma en las escaleras, identificando en el recuadro de Lady Dorothy Walpole el rostro de la aparición. Finalmente, el 19 de septiembre de 1936, el capitán Hubert C. Provand, que trabajaba como periodista para la revista Country Life, junto a su asistente Indre Shira, publicaron la que hasta hoy se cuenta como la fotografía más clara de un fantasma.

Shira relató que frente a la escalera una extraña niebla comenzó a tomar forma de un cuerpo femenino, e inmediatamente tomó su cámara, la apuntó hacia la escalera y disparó el flash. Así es como lograron capturar al supuesto fantasma de Lady Dorothy, o eso dijeron. La imagen fue analizada en un primer momento por Harry Price, el famoso investigador paranormal de la época, que en su momento investigó la también embrujada Rectoría de Borley y desenmascaró a varios psíquicos fraudulentos. Price quedó sorprendido con la foto, pues la imagen espectral también aparecía en el negativo, asegurando que solo la colusión entre los dos hombres del Country Life podría explicar un engaño. Price no encontró evidencia de fraude ni razones para no creer en la historia de Shira y Provand.

Pero otros no están convencidos, a pesar de la popularidad de la foto. El investigador paranormal del Comité para la Investigación Escéptica (CSI, por sus siglas en inglés), Joe Nickell, piensa que no es más que otro caso de doble exposición**, y cita algunas anomalías que los autores de  Arthur C. Clarke’s Chronicles of the Strange and Mysterious (1987) John Fairley y Simon Welfare, encontraron: "hay una línea pálida sobre cada escalón, lo que indica que una imagen se ha superpuesto sobre la otra; un parche de luz reflejada en la parte superior de la barandilla de la derecha aparece dos veces". Nickell y su colega Tom Flynn llegaron a encontrar, en su momento de forma independiente, algunas explicaciones a estas anomalías:

Lo que probablemente sucedió es que la cámara se movió ligeramente durante una exposición larga de dos etapas, una con una figura real de pie brevemente en las escaleras. Por lo tanto, el negativo quedaría inalterado. El experto en fotografía Tom Flynn (2008) está de acuerdo con esta evaluación y cita pruebas claras de que la foto no se iluminó con flash, sino que se tomó con la luz disponible, por lo que se requiere una exposición prolongada. Esto revela la mentira de la afirmación de los reporteros de haber hecho una instantánea rápida.
Por si todavía queda alguna duda, la blogger Namowal, quien sentía escalofríos cuando veía la foto de niña, le pareció que la supuesta mujer fantasma es demasiado similar a una figura común de la virgen María, una de las miles que en Inglaterra se venden como adorno para las casas. Es así que la autora del blog Tail O' The Rat, buscó la imagen de un busto de la virgen, recortó la imagen digitalmente, la difuminó y la puso en blanco y negro, para por fin sobreponerla en la foto de la dama de marrón***, y este fue el resultado:


Para quienes no ven la diferencia con el fantasma "auténtico", Namowal hizo una segunda foto colocando a su "virgen fantasma" a un lado del "fantasma original":



Véase también: Doble exposición; Bloody Mary; Casas encantadas; Fantasmas; Fotografía psíquica; Fraude paranormal; Harry Price; Investigador paranormal; La llorona.

Fuentes

* "Photoghost: Images of Spirit Realm?", por Joe Nickell, Skeptical Inquirer, vol. 32.4, Julio/Agosto 2008.

* "The Brown Lady of Raynham Hall (Busted?)", por Namowal, blog Tail O' The Rat.

* "Brown Lady of Raynham Hall", Wikipedia (inglés).

Otras referencias


* "The Brown Lady of Raynham", por Alex Boese, Museum of Hoaxes.

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viernes, 20 de marzo de 2020

Empirismo

Por Daniel Galarza Santiago.
"Hay una gran ironía aquí ya que históricamente fueron los racionalistas (Platón, Descartes, Spinoza, Leibniz) quienes tuvieron la visión de un universo conocible, de leyes que gobiernan todas las partes del todo, de un todo unificado, de mentes hechas para conocer este universo, que es esencialmente la visión actual de la ciencia. Por otra parte, la visión de los empiristas (Locke, Berkeley, Hume) de las percepciones subjetivas que limitan el conocimiento, de la necesidad de fe para creer en algo más allá de las percepciones inmediatas, de mentes incapaces de saber mucho de nada, de un terrible escepticismo, es la visión de la anticiencia." Robert Todd Carroll.

El empirismo filosófico sostiene que la verdadera fuente del conocimiento es la experiencia. Se trata de una familia de teorías del conocimiento que aseguran como tesis básica que el contacto directo con la realidad a través de los sentidos es la principal (si no la única) manera de conocer dicha realidad. El empirismo filosófico es opuesto al racionalismo filosófico. La doctrina empirista se identifica con los filósofos ilustrados, principalmente con John Locke, George Berkeley y David Hume, posteriormente con el positivismo en el siglo XIX, y el positivismo lógico en filosofía y el conductismo en psicología a inicios del siglo XX. Es común que en ciencia sea un sinónimo o haga referencia al método experimental, que se basa en la observación y la experimentación.

En palabras de Johannes Hessen en su obra, Teoría del Conocimiento (2007):
Para el empirismo no existe un caudal de ideas situado a priori en el pensamiento humano. La conciencia cognoscente no extrae sus contenidos de la razón, sino de la experiencia; el espíritu humano es una esencia, un vacio, una tabula rasa, una hoja en blanco donde se puede escribir, y quien escribe es precisamente la experiencia. Los conceptos que poseemos, incluyendo a los mas generales y abstractos, proceden de la experiencia. 
El empirismo puro o extremo, sostiene que solo existe el conocimiento a posteriori, es decir, solo el conocimiento obtenido con la experiencia. No existen conocimientos a priori, o innatos que se encuentran en nuestra mente escondidos, tal y como postula el racionalismo. Otras variantes, como la sostenida por el positivismo lógico, reconoce la existencia de conocimiento a priori independiente de la experiencia, como es la lógica y la matemática. Este debate sobre la fuente del conocimiento es uno de los problemas clásicos de la gnoseología, rama de la filosofía que estudia los fundamentos del conocimiento.

En la historia podemos encontrar que el empirismo es tan antiguo como el racionalismo. Es decir, muy antiguos. En el siglo VII a. C. (aprox.), Chārvaka Muni difundía en su escuela Lokāyata el empirismo, utilizado para refutar las ideas de reencarnación, los dioses, el alma y la moral basada en la religión; ideas que en la India del siglo VII a.C. dominaban el pensamiento teológico y filosófico. Algunos de los filósofos griegos más importantes también fueron empiristas. La mayoría de estos eran sofistas, estoicos, epicúreos, jónicos, atomistas o escépticos. Demócrito, Sexto Empírico y Aristipo de Cirene, entre otros, son ejemplos del empirismo antiguo. A pesar de encontrarse filósofos empiristas en la Antigüedad y en la Edad Media, es en los siglos XVII y XVIII cuando esta corriente toma mayor impulso.

Comenta Hessen:
Si estudiamos la historia del empirismo encontraremos en quienes lo sustentan una fuerte tendencia a las ciencias naturales; lo cual es comprensible, puesto que en estas ciencias es fundamental la experiencia; en ellas se procede a la observación minuciosa de los hechos, con objeto de llegar a una exacta comprobación; así que el investigador se entrega por completo a la experiencia.
Se considera a John Locke (1632-1704) el padre del empirismo moderno. Un combatiente de la teoría de las ideas innatas que, sin embargo, fue contradictorio en su argumentación; al mismo tiempo que afirmaba que no había verdades que no procedieran de la experiencia, aseguraba había verdades absolutas independientes de la experiencia y que son universalmente válidas. Ejemplo de verdades absolutas ajenas a la experiencia, decía, eran las matemáticas. Con este criterio, Locke aseguraba verdades a priori, lo que contradice las bases del empirismo.

El pensamiento de Locke fue ampliamente revisado y desarrollado a mayor profundidad por David Hume (1711-1776), quien divide el concepto de imágenes de Locke, en impresiones (sensaciones que tenemos cuando oímos, vemos, olemos…) e ideas (representaciones de la memoria y la fantasía, surgen de las impresiones). Con estas definiciones, Hume establece el principio: todas las ideas proceden de las impresiones y son solamente copias de las mismas. Con este principio, Hume descarta los conceptos de sustancia y causalidad "pues en ambos hace falta la intuición, esto es, la impresión correspondiente", escribe Hessen.

Sin embargo, al igual que Locke, Hume no fue capaz de explicar las matemáticas y la lógica como algo puramente empírico; aceptando que, por ejemplo, el teorema de Pitágoras o las matemáticas Euclidianas son verdades que no necesitaban de demostración empírica.

Una de las características del empirismo es su escepticismo metafísico. La superación de la experiencia, el conocimiento de lo suprasensible, es imposible. Este principio –junto con la observación y el hecho que la experiencia es necesaria para el entendimiento de la realidad- aun es aplicado en la ciencia moderna y en el pensamiento crítico; cuando se habla de cuestiones sobrenaturales, metafísicas y supersticiosas, como por ejemplo, la Percepción Extrasensorial, los ECM, el Alma o los dioses, son cuestiones que no se pueden conocer a raíz de la experiencia, es decir, no somos capaces de percibir nada evidente en los fenómenos suprasensibles. Tampoco podemos demostrar de manera objetiva su existencia. Si algo no puede conocerse ni demostrarse a través de la experiencia o la evidencia, ¿cómo asegurar que en realidad ese algo existe? La conclusión es que cosas como Dios o el Yo, son creaciones puramente humanas que explican una serie de experiencias y percepciones. Pero estas explicaciones no provienen de la experiencia ni de las percepciones, provienen de la invención creativa del hombre para justificar algunos hechos. De existir algo como Dios o el Yo, jamás nos enteraríamos y jamás conoceríamos algo verdadero de ello.

El empirismo puro vino a sustituir un extremo por otro, cuando suple al racionalismo puro. No todo conocimiento es únicamente cognoscible desde los sentidos. Ejemplo de ello son las matemáticas de Euclides. Este hecho hace que el empirismo radical sea autoaniquilante. Sin embargo, la aportación principal para la gnoseología y la filosofía de la ciencia por parte del empirismo, consiste en haber indicado con gran vigor la importancia de la experiencia en el conocimiento.

Hoy en día, podemos asegurar que existen conocimientos a priori y a posteriori, entendidos tal como Hume y otros empiristas lo entendían. Ejemplos del conocimiento a priori serían las leyes lógico-matemáticas que rigen todo, así como también el conocimiento innato que aportan nuestros genes para, por ejemplo, digerir una manzana. Aprender de manera bioquímica los pasos para digerir un alimento sería prácticamente imposible. Por esto, es que nuestro ADN nos provee de un "conocimiento" esencial para nuestra supervivencia. Y un ejemplo de un a posteriori: el aprender a hablar. 

Las diversas doctrinas empiristas se han topado con serios problemas que hacen difícil su viabilidad y exclusividad. En primer lugar, el empirismo es un criterio inadecuado para resolver el problema de demarcación entre ciencia y pseudociencia, al definir a la ciencia como aquel campo que solo admite datos o síntesis inductivas de los mismos. Hoy sabemos que las principales teorías científicas rebasan a los datos en su nivel de generalidad. En segundo lugar, el fenomenismo de los empiristas (la tesis que asegura que lo único relevante son las apariencias o el fenómeno, sea porque se postula que solo existen fenómenos y no la realidad en sí, o porque somos incapaces de conocer algo más allá de lo que perciben nuestros sentidos, es decir, los fenómenos, lo que acaba siendo una concepción subjetiva del conocimiento) niega explícitamente cualquier conjetura más allá de los datos sensibles, lo que deja fuera a los átomos, la evolución o los campos físicos (o "fuerzas" en física clásica) al ser inobservables, dejándolos al mismo nivel que los dioses y los fantasmas. Por último, ligado directamente al anterior, el escepticismo metafísico o la anti-metafísica de los autores empiristas echa por tierra conceptos filosófico-científicos como la causalidad, la realidad, el espacio, el tiempo, el cambio, la materia, la mente o la teoría científica, haciendo imposible la existencia de la investigación científica más allá de la simple investigación cualitativa recolectando datos en un vacío ontológico. Por estas razones, aunque históricamente los promotores del empirismo han sido también impulsores de la ciencia y la filosofía científica, el empirismo radical es una clara contrarrevolución del conocimiento.  

Diversos autores han buscado salvar algunas partes del empirismo. El más famoso en emprender dicho proyecto fue Immanuel Kant, aunque no descartó el fenomenismo de los empiristas, concluyendo que el ser humano solo es capaz de conocer el fenómeno (el cómo el mundo se presenta ante nuestros sentidos) pero jamás el nóumeno (el mundo tal cual es). Los positivistas lógicos, por su parte, mantuvieron el fenomenismo y la antimetafísica, siendo conocidos detractores de teorías científicas emergentes, tal como la teoría atómica, por referirse a entidades inobservables. Los primeros estudios en física cuántica también se vieron influidos por el fenomenismo, al considerar, por ejemplo, que lo único relevante en el estudio de los problemas cuánticos es aquello que puede medirse (como, por ejemplo, la posición de una partícula subatómica) mientras aquello que no se mide es porque no existe (al medir la posición de una partícula, no puede medirse al mismo tiempo su velocidad. Y no se puede porque no existe). La llamada Interpretación de Copenhague es a menudo criticada por rayar en el subjetivismo por estas características.

El papel del empirismo en la historia de las ideas es complejo, y ha valido a muchos estudiosos una vida completa, adentrándose en algunas de las problemáticas filosóficas más laboriosas, como la confrontación empirismo vs racionalismo, que en este espacio no se abordarán por ser una temática distinta y especializada.

En filosofía de la ciencia se cuenta con dos concepciones empiristas bastante estudiadas: el empirismo lógico (sinónimo de positivismo lógico) expuesto por el Círculo de Viena, y el empirismo constructivo propuesto por el epistemólogo Bas van Fraassen en oposición al realismo científico. Van Frassen asegura que la meta de la ciencia es ofrecer teorías que sean empíricamente adecuadas, y la aceptación de una teoría confirma la creencia en que dicha teoría es empíricamente adecuada. Para entender mejor el concepto, el Diccionario de Lógica y Filosofía de la Ciencia (2010), de Jesús Mosterín y Roberto Torretti, lo explica de la siguiente manera:

Van Frassen aclara que una teoría es empíricamente adecuada si y solo si "es verdad lo que dice sobre las cosas y sucesos observables en este mundo -o sea, si 'salva los fenómenos'." Con más precisión: "Tal teoría sostiene al menos un modelo en que caben todos los fenómenos actualmente existentes" (no solo los actualmente observados, u observados en alguna ocasión pasada o futura).
Sin embargo, según Mosterín y Torretti, el empirismo constructivo supone que "lo que son los fenómenos" está dado con toda claridad y sin equívocos (¿precientíficamente?) como un estándar al cuál las teorías científicas pueden adecuarse o no. Esto no se corresponde con la práctica científica, que consiste, entre otras cosas, en decirnos qué fenómenos hay, qué es en efecto eso que observamos, y las teorías que proponen los científicos tienen un papel decisivo justamente en el desempeño de esta función.

Véase también: Ciencia; Causalidad; David Hume; Escepticismo Filosófico; Metafísica; Método científico; Nuevo Escepticismo; Positivismo lógico; Racionalismo; Realismo científico; Teoría científica.

Fuentes

* Teoría del conocimiento, por J. Hessen, TM Editores, DF, México, 2007.

* Diccionario de Lógica y Filosofía de la Ciencia, por Jesús Mosterín y Roberto Torretti, Alianza Editorial, Madrid, España, 2010.

* A la caza de la realidad, por Mario Bunge, Editorial Gedisa, Barcelona, España, 2007.

* "Empiricism", por Bob Carroll, The Skeptic's Dictionary.

Otras referencias

* Ensayo sobre el entendimiento humano, por John Locke, FCE, México, (1689) 2013.

*Tratado de la naturaleza humana, por David Hume, Tecnos, Madrid, España, (1739) 2005.

* La lógica de la investigación científica, por Karl Popper, Tecnos, Madrid, España, 1962.

* "Cómo ser un buen empirista: petición de tolerancia en asuntos epistemológicos", por Paul Feyerabend, 1963, en Filosofía de la ciencia, por P.H. Nidditch (ed.), Fondo de Cultura Económica, DF, México, 1975.

* "Dos dogmas del empirismo", por W.V.O. Quine.

* "Rationalism vs. Empiricism", por Peter Markie, Stanford Encyclopedia of Philosophy.

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domingo, 16 de febrero de 2020

Efecto Nostradamus

Por Daniel Galarza Santiago.


De acuerdo a un ya viejo programa de The History Channel que llevaba el mismo nombre, se llama a las presuntas "convergencia teóricas entre el día del juicio final y los acontecimientos de hoy, el efecto Nostradamus". Se supone que varias profecías hechas en distintas partes del mundo, y en distintas épocas, coinciden con lo que sucede actualmente. Durante la transmisión del programa en 2009, el término fue utilizado para referirse a esa presunta convergencia con un apocalipsis del 2012. 

El programa afirmaba que no solo los mayas predijeron algo catastrófico en 2012. También se afirmaba que diversas culturas como la egipcia, la china y la india, profetas como Nostradamus, Solari Parraviccini, el oráculo de Delfos, la astrología, los hoppy, los web-bots, los profetas bíblicos, el I-Ching, los contactados por extraterrestres, la virgen de Fátima, el mago Merlín y la madre Shipton, entre otros, anunciaron un apocalipsis para el 2012. Dependiendo del magufo con quien se hable, este efecto puede anunciar miles de cosas: el fin del mundo, la ‘evolución cósmica’ del espíritu, el contacto mundial con extraterrestres, la segunda venida de Cristo, etc.

Este "efecto" sería más creíble si tan solo los mayas hubieran hablado de las 7 profecías; si Nostradamus hubiera predicho algo de nuestro tiempo; si la Biblia fuera un documento sobrenatural; si madre Shipton o el mago Merlín hubieran existido; si el I-Ching pudiera pronosticar algo verdadero; si una computadora pudiera predecir el fin del mundo; y si Nibiru y sus habitantes alienígenas existieran en realidad. Como es obvio, dado que seguimos aquí mucho después del 2012 y sin ningún apocalipsis, el efecto Nostradamus solo existió en la mente de los creadores del programa.

Todos los supuestos profetas y métodos proféticos que apuntaban al supuesto fin del mundo en 2012, o no existieron (Madres Shipton, el Mago Merlín) o nunca fueron capaces de predecir el futuro (Nostradamus, los mayas, los egipcios, los hindúes, los hoppy, el oráculo de Delfos, los profetas bíblicos) o son un fraude (el I-Ching, los web-bots, la astrología, los contactados por alienígenas, la virgen de Fátima). El programa de History abusaba de la supuesta imparcialidad que pregonaba al principio para promocionar toda vaguedad, falsedad y mala interpretación de escritos antiguos y de personajes tanto históricos como míticos.

La idea de un "efecto Nostradamus" no es nueva, personas de todos los tiempos siempre han creído que viven en el fin de los tiempos, y que todos los presagios y profecías apuntan a ello. Esta creencia siempre se respalda por los oráculos y los profetas con que se cuenta en cada momento de la historia. Así, cosas como la Biblia, el I-Ching, o profetas como Nostradamus, han encajado una y otra vez en predecir el fin del mundo siglo tras siglo, pues sus profecías son ambiguas y pueden encajar en cualquier momento de la historia. Seguramente encajarán nuevamente en el futuro miles de veces más (y no se necesita ser un profeta para anticiparlo). La fiebre del 2012 vino y se fue, pero quizás el efecto Nostradamus vuelva a sonar en 2029 con el asteroide Apophis o en 2060 con el apocalipsis de Newton.

Véase también: Apocalipsis; Armagedón; Cartas Iluminati; Cultos del Día del juicio final; Cultura new age; Día del juicio final; Falsos mesías; Fin del mundo; Mesías; Nostradamus; Profecía; Profecía maya 2012; Profecías y alquimia de Newton; Profetas; The History Channel.

Otras referencias

* 2012: Decoding the counter cultural Apocalypse, editado por Joseph Gelfer,  Equinox Publishing Ltd, 2011.

* "Nostradamus effect", en Wikipedia (versión en inglés).

* "Why you shouldn't believe the History Channel!", por Peter Lemesurier, blog The History Channel's 'Nostradamus effect'.

* A Brief History of the Apocalypse, portal que muestra la profecías del fin del mundo desde el 2,800 a.n.e. al 2012, y más allá.

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